| 09-08-2006
The Filth and
the Fury.
Para mi compadre, allá en el rancho grande.
Es cierto que se echan a faltar los viejos tiempos, pero quizás más la
nostalgia sea por lo que se esperaba que hubiera sido a por lo vivido en
si, que también.
Coño, me gustaría seguir pensando románticamente en bikers 1% hermandad,
comunidad, muchos cuerpos con la misma cabeza, pero…es la vida que está
ahí para darnos en la puta cara día si día también, que nos hace crecer de
niños a viejos saltándose sin poder hacer nada nosotros, esa edad adulta
en la que pensábamos íbamos a romper la pana. Nos creíamos destinados a
hacer algo grande, algo que la mayoría no entendía, que no encajaba en sus
esquemas de mujer niños e hipotecas, y discotecas cutres para escapar de
fin de semana más aburridos aún que sus laborales semanas.
Ahora, son muchos de esos que no entendían, y se reían, o se apartaban del
camino, los que han convertido todo este mundillo en un circo. Cuanta
razón tienes en lo de los Centus y sus pintas. Eran la bomba, sólo se
habían visto cosas así en las cutres pelis de Roger Corman - mucho antes
de que los sábados tarde fueran pasto de Cine de Barrio - pero éstos
habían saltado directamente de la pantalla, llevaban motos que rugían con
una furia que nunca más se ha vuelto a escuchar, peleaban en los bares de
verdad, les daba igual dejar machas de aceite o de sangre en el
aparcamiento, no era pose, no les tosía ni Dios, muchas veces repartían, a
veces se llevaban algún palo, pero de eso se trataba, no era una peli, era
la vida real. La leyenda rodando por tus calles, todos los chavales del
rollo, nerviosos por lo que podía pasar, y emocionaba y acojonaba ver a
uno de ellos de cerca, tener a uno al lado tuyo en la barra tomando algo
era todo un acontecimiento para contar a los colegas, muchas veces estabas
más pendiente y se volvía más importante ver qué hacían y como se
comportaban que disfrutar del propio concierto, de la concentra, o de
escuchar la verborreica turra burrachuza de siempre de tu amigo del alma.
Yo que se, las nuevas generaciones, los nuevos tiempos, los advenedizos,
los que se aburren y se compran una moto y se hacen de un club porque los
clubs cogen al primero que se los pone por delante, y es molante ser de un
club. EL NEGOCIO. El negocio, la rueda que les ha obligado a ellos mismos
a los antiguos, a marcharse, y a los que se han quedado a convertirse en
personajillos más que dudosos. Donde antes había respeto ahora repulsa, no
miedo, que ya tenemos una edad. Mira el caso de los ###### , pues los
gilipollas además de bajarse los pantalones y chuparles las pollas, y
ahora se pasean pavoneando con su chalecos como si fueran unos tipos
chungos, y es que ahora han metido a los colegas domingueros de las
harleys, y son toda una cuadrilla que no veas si asustan a las viejas.
Esos nunca habrían hecho el viaje este que me cuentas, no se hubieran ido
a casacristo a ver el amanecer al lado del mar, la mugre no se hubiera
comido sus tejanos, ya se los compran así, sus pintas son estratégicamente
paralelas a la de sus héroes del heavy metal, una imagen pulcramente
descuidada y rebelde. Artificial, como todo en lo que se ha convertido
esto. Hasta los viejos ##### que se marcharon decepcionados y ahora
habitan los taburetes del ###### se sienten más cercanos a aquellos viejos
enemigos que les amargaban las fiestas de sábado noche que a toda esta
troupe de nuevosbikers. Pero hay que ser tolerante y respetar a todos y
pensar que todo el mundo tiene derecho a … bla bla bla
Ya no es mi rollo, ya no es mi lucha, no me interesa, esa es la verdad, y
no tanto por la actitud despótica de los ###### como por la bochornosa
sumisión del resto. Cojo mi moto el fin de semana, me doy cuatro vueltas,
me tomo algo en una terracica y a ver pasar la vida. Prefiero que me tomen
por un puto dominguero que por uno de los “auténticos” de las choppers.
Total qué más da, tanto los unos como los otros tragan la misma mierda y
se miran al espejo orgullosos de lo que “parece que doy el pego que soy”
Igual mira, un día vuelve la ilusión en forma de nuevo club, nueva gente,
nuevos aires, yo que se, igual si, pero ¿realmente vale la pena? Ya no
queda ni mugre ni furia, ¿¡Para qué!? - Para cantar con él…
Soul Sucker
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